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Premio Nobel de la Paz

Vladimir Pachkov    23.Nov.2021    Mundo

El 15 de octubre de 2006 la periodista y activista por los derechos humanos Anna Politkóvskaya, fue asesinada en el ascensor de su casa en el centro de Moscú: tenía 48 años, y los autores del homicidio todavía no han sido encontrados. Exactamente 15 años después, el director del periódico en el que Anna trabajaba, Dmitri Murátov, recibió, junto a la periodista filipina María Ressa, el premio Nobel de la Paz.

El 15 de octubre de 2006 la periodista y activista por los derechos humanos Anna Politkóvskaya, fue asesinada en el ascensor de su casa en el centro de Moscú: tenía 48 años, y los autores del homicidio todavía no han sido encontrados[1]. Exactamente 15 años después, el director del periódico en el que Anna trabajaba, Dmitri Murátov, recibió, junto a la periodista filipina María Ressa, el premio Nobel de la Paz. De acuerdo al Norwegian Nobel Commitee, este premio fue asignado a los dos periodistas por sus «esfuerzos para salvaguardar la libertad de expresión, condición preliminar para la democracia y para una paz duradera».

Es importante explicar por qué se concedió este premio a un periodista relativamente desconocido fuera de Rusia y no a un político activo. Murátov es la tercera persona en Rusia que recibe el premio Nobel, después de dos conocidos personajes, Andréi Dmítrievich Sájarov (1975) y Mijaíl Gorbachov (1990), pero el primero de la Federación Rusa, de reciente independencia. El periodista ahora está al costado de dos personas que contribuyeron de manera decisiva a la caída de la dictadura comunista de la URSS, y, en general, de Europa del Este. Al caos de los años noventa, que no fue menos letal para el periodismo independiente que la misma dictadura, siguió la «estabilidad» de Putin, quien, aunque probablemente trajo mejoras económicas para la mayoría de los ciudadanos, no ha resuelto los problemas para las personas que consideran la libertad de expresión como un valor imprescindible.

En la sala de redacción del periódico Novaja Gazeta, hay una pared de la que cuelgan las fotos de los colegas asesinados en el ejercicio de su trabajo de periodistas. Una de estos periodistas es Anna Politkóvskaya, que pagó el precio más alto de la libertad de información, y que es un símbolo de esta libertad en Rusia. Murátov dedico su premio a ellos: «Este premio es de mis colegas muertos, que dieron la vida por otras personas, que combatieron contra la dictadura y que lucharon por la libertad de expresión. No se concede el Nobel de la Paz a los muertos, sino a los vivos. Decidieron dármelo a mí, que estoy vivo, pero en realidad querían dárselo a Yuri Shchekochikhin, Igor Domnikov, Anna Politkóvskaya, Anastasia Babúrova, Stanislav Markélov y Natalia Estemírova»[2].

En el comunicado de la Nobel Prize Foundation se lee: «Dmitri Andréievich Murátov lleva décadas defendiendo la libertad de expresión en Rusia, en un contexto cada vez más difícil. En 1993, fue uno de los fundadores del periódico independiente Novaja Gazeta. Desde 1995 es su director, acumulando un total de 24 años en el puesto. Novaja Gazeta es el periódico de mayor independencia en Rusia actualmente, con una actitud fundamentalmente crítica hacia el poder. Se ha convertido en una importante fuente de información sobre aspectos censurables de la sociedad rusa, que rara vez mencionan los demás medios. Desde su nacimiento en 1993, Novaja Gazeta ha publicado artículos críticos sobre una serie de temas que van desde la corrupción hasta la violencia de la policía, de los arrestos ilegales a los fraudes electorales y de la Agencia de Investigación de Internet hasta el uso de las fuerzas militares rusas, tanto dentro como fuera de los límites de Rusia. Los opositores de la Novaja Gazeta respondieron con acosos, amenazas, violencias y homicidios. Desde su creación, seis de sus periodistas han sido asesinados, incluida Anna Politkóvskaya, que escribió artículos reveladores sobre la guerra en Chechenia. A pesar de los homicidios y las amenazas, el director Murátov no ha renunciado a la independencia del medio. Con coherencia, ha defendido el derecho de los periodistas a escribir todo lo que quieran acerca de lo que quieran, respetando siempre los estándares profesionales y éticos del periodismo»[3].

¿Quién es Dmitri Murátov?

El trabajo periodístico de Murátov une tres épocas: los últimos días de la URSS, el período post-soviético y la era Putin.

Nacido en 1961 en la ciudad de Samara, Dmitri estudió en la facultad de filología de la universidad local. Comenzó a trabajar como periodista en 1985, año en el que Gorbachov declaró la perestroika. En 1992, al no compartir la nueva línea editorial del Komsomolskaya Pravda, donde trabajaba en ese momento, dejó el periódico y fundó la asociación periodística «El sexto piso» (Шестой этаж). Solo un año más tarde, esta asociación dio vida a Novaja Gazeta (Новая ежедневная газета). Entre 1994 y 1995, Dmitri trabajó como corresponsal especial en Chechenia. En 1995 pasó a ser director de Novaja Gazeta[4].

Según la ex corresponsal de Moscú del Deutschlandfunk, Sabine Adler, Murátov es el director de periódicos más valiente que ha habido en Rusia. Nadie, a excepción de Novaja Gazeta, osa publicar análisis sobre la situación de Chechenia, en la que, como ella dice, aun hoy domina el terror y la ilegalidad. La publicación de material sobre los actos del grupo militar Wagner en Siria también fue muy audaz, además de peligrosa. Murátov lo vivió personalmente: se encontró la cabeza decapitada de una oveja en la puerta de su apartamento en Moscú.