Rebelión en el Magreb y el Medio Oriente

Más sobre la Teoría del Dominó

En la época que estudié ciencias y a pesar de que se trataba de una ciencia todavía empapada del positivismo del siglo XIX, algo importante que mis maestros y profesores me enseñaron fue que las teorías que la ciencia elabora no eran nunca una expresión “científica” de la Verdad, sino que ellas constituyen meramente modelos operativos que nos permiten manejarnos frente a la realidad, y que por lo tanto no son nunca absolutas, sino aproximaciones sucesivas y de validez relativa.

Desde esta misma perspectiva, el “buen científico” era entonces, no aquel que intentaba probar su teoría, sino el que encaminaba todos sus esfuerzos a registrar los hechos para falsarla. Mientras el modelo resista el falseamiento sigue siendo operativo y nos resulta útil para dialogar con una realidad compleja y cambiante.

Algo de esto está sucediendo entre la situación socio-política del Oriente Medio y el Magreb y la Teoría del Dominó. Los hechos sociales sucesivos parecen no falsar la teoría, y mientras esto sucede ella sigue siéndonos útil. Un país o nación de una región en tensión (aunque ella no sea aparente) en el que se produzcan eventos capaces de cambiar rápidamente la estructura de poder establecida (y aún más allá, capaces de producir cambios sociales en profundidad) desata por “resonancia” un efecto “dominó” que produce rápidamente la aparición de sucesivos procesos de cambio en toda la región.

Los procesos sociales que detonaron en manifestaciones masivas a partir de la autoinmolación de un ciudadano en Túnez y que llevaron -hasta ahora- a la destitución de su presidente “casi vitalicio”, parecieron hacer primero un efecto de réplica en Egipto y provocaron -también hasta ahora- la caída del igualmente “casi vitalicio” Mubarak. Mientras tanto en Yemen, el Reino de Bahrein, Arabia Saudita, Jordania, el Reino de Marruecos y en la Libia de Mohamed El Kadaffi y la “Revolución Verde” se vienen sucediendo día tras día crecientes manifestaciones masivas de protesta y acción social. Sus pueblos se están rebelando contra el status quo imperante en cada uno de ellos. El efecto de “ejemplo real” proporcionado por Túnez parece haber sido la chispa que ha encendido de una sola vez toda esa extensa geografía.

Como ya lo anotamos en un trabajo anterior#, es curioso constatar como una teoría geopolítica establecida por la derecha norteamericana en las décadas de los 40 y 50 del siglo pasado, referida a la específica situación de la Guerra Fría y que sirviera como uno de los justificativos ideológicos para la ingerencia imperial norteamericana en todo el planeta, es capaz de trascender más allá de las intenciones de sus creadores, y puede aplicarse con éxito hoy a contextos sociales diferentes y mucho más diversos que los que contemplaba el modelo original. En aquel modelo la causa única de los cambios producidos en cascada era -según la limitada visión de la derecha conservadora norteamericana- la posibilidad de que los pueblos cayeran “en las manos del comunismo internacional.”

En el caso que nos ocupa la situación es radicalmente diferente. Es cierto que frente a estos acontecimientos y desde la visión hegemónica de los países centrales (y su rápida difusión a través de la red de medios corporativos transnacionales) nos encontramos desde el principio con una “explicación” simplista, de razón única, en la cual se insinúa (o a veces alegremente se afirma) que los pueblos de la región están alzándose pidiendo “reformas democráticas” (por supuesto desde el modelo de democracia propuesto por los países centrales). Igualmente, desde ciertas ópticas de la izquierda oímos también que hoy nos encontramos ante una “Revolución en el Islam”, o el “Alzamiento revolucionario de las clases trabajadoras árabes” u otros conceptos similares. Sin embargo la situación no es tan sencilla ni tan simple de definir, en ambos casos parece haber una urgencia en identificar los acelerados, complejos y caóticos procesos sociales actuales de esta región, con visiones políticas occidentales acordes a intereses políticos o a modelos ideológicos.

Cuando intentamos abordar con detalle esos procesos sociales que están aconteciendo en la zona nos encontramos con que:

1) En cada una de las naciones que están hoy viviendo alzamientos populares, las condiciones, los grupos humanos involucrados y las características -tanto de los propios alzamientos como de las respuestas a cada uno por parte de los poderes establecidos- son claramente diferentes.

2) Igualmente, las variables sociales y culturales que intervienen en cada uno de estos procesos son también de un grado de heterogeneidad muy difícil de catalogar. Podemos mencionar algunas de estas variables involucradas, tales como diferentes grupos políticos (o estamentos sociales distintos en cada país, como jóvenes, trabajadores, clases medias occidentalizadas, grupos culturales tradicionales, etc.); diferentes visiones religiosas (suníes, chiitas, ibadíes, umma) que van cada una de ellas desde actitudes moderadas a fundamentalistas, atravesando todo un amplio espectro; factores congénitos de enfrentamientos tribales (latentes en estados nacionales débiles frente a una tradición socio-cultural tribal más sólida y diferente) que pueden llegar hasta constituir fuerzas secesionistas (tal como ocurriera en el Sudán); y otras distintas variables que podríamos definir afinando aún más el análisis. Más todavía, es posible que existan en esta región importantes variables sociales o culturales que no estén a la vista de nuestra perspectiva occidental, pero que sin embargo también estén operando.

3) Finalmente, por estas características no sólo resulta muy dificultoso el mero registro de las variables operantes en cada caso particular, sino que resulta aún más engorroso intentar establecer con precisión sus formas de interrelación e interacción y la presencia y peso de cada una de ellas en cada proceso social particular de la región.

Desarrollamos estos tres puntos fundamentalmente para mostrar como, no sólo existe en el tema un grado de complejidad general que dificulta el análisis de unos procesos sociales en estado caótico, sino que el orden de complejidad de las distintas sociedades involucradas (todas a la vez compartiendo en alguna medida patrones culturales y religiosos con cierto grado de generalidad, al estilo de nuestra América Latina) vuelve casi insostenible el intento determinar causas únicas para explicar todo lo que acontece en la región. Como vemos, la diversidad de las variables sociales y culturales, y la inmensa dificultad en poder interrelacionarlas o cuantificarlas, convierte en una verdadera misión imposible poder establecer un modelo único y por supuesto vuelve aún más imposible determinar con seriedad previsiones generales para los resultados de estos procesos en todos estos territorios.

Lo único que creemos podemos establecer con algún grado de certeza, es que la Teoría del Dominó continúa siendo operativa, aunque para ello debamos ampliar la visión del modelo primitivo, estableciendo que las variables generadoras de tensión en la región a la cual la teoría se aplica pueden ser numerosas, disímiles y heterogéneas y no un factor común.

Y a pesar de todo, hasta ahora los hechos -los porfiados hechos de la realidad- no consiguen falsar el modelo. Esperamos que este modelo pueda seguir sirviéndonos de herramienta para manejar nuevas y diferentes realidades geopolíticas, para poder seguir intentando desentrañar la compleja aventura cotidiana en la que estamos todos inmersos.
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miguelguaglianone@gmail.com
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