Filosofía Poética

Tao Ren (II) 道人

Javier Cortines    01.Sep.2020    Mundo

Este poema “taoista” -que publicamos en tres partes- indaga en El Camino (el sendero que lleva a la auto realización personal) y en conceptos, a veces celestiales, otras “trágicamente humanos”, que intentan reflejar lo palpable y lo invisible dejando la puerta abierta a que cada uno saque sus propias conclusiones

El ruido
se hace silencio
en la montaña

Quien escucha
su voz interior
abre su corazón
y abarca el mundo
con su abrazo
sagrado

Desnudarse y caminar descalzo
es seguir la Ley de la Naturaleza
En la ciudad del sabio
los caminos están cubiertos de hierba

La nada
tiene alas
es hija del alma

La mirada sin vida
el corazón que no late
son la obra maestra
de los Midas
que se lucran
con la mutilación
de bosques, paisajes, mares
niños, mujeres, hombres
que habiendo nacido
para reír y amar
se hunden en pantanos sin fondo
que dentro de millones de lunas
serán pozos de petróleo
en un mundo de soles apagados

Cuando somos música
palpamos lo invisible

Nadie está en posesión de la verdad absoluta
porque nadie puede conocer el todo
desde sus múltiples ángulos

Lo humano es universal
Lo infrahumano, local

Cuando consumimos la juventud
queda la llave que abre puertas
a la plenitud

Cuando hemos perdido
la capacidad de asombrarnos y enamorarnos
renacer es la única alternativa
para descubrir otras caras de la vida

Veo lo que mi ojo ve
toco lo que mi mano toca
¡Hay tantas cosas que mis ojos no ven ni mis manos tocan!

Caminando siglos
no avancé ni una pulgada
sentado en un tronco podrido
retrocedí un millón de años
para conocer donde estaba
el comienzo del Camino

Los hombres luchan por imponer credos, doctrinas, ideas
y por ello matan
los sabios se esfuerzan para que encuentres el Camino

Es necesario desaprender lo aprendido
para que tu dios interior despierte
y te saque del laberinto
que no llega a ninguna parte
o hace que te vuelvas loco
buscando la verdad que fabricaron
los enanos de Vulcano

Antiguamente los dioses
lo dijeron todo
y ahora tartamudean
se quedaron sin lengua
Dejaron la palabra a los papagayos
de la televisión
y de otras aulas
donde los doctores se irritan
se hacen violentos
si no los amamos
si no los copiamos
si no los dejamos
ser moldeados
por sus prensiles manos

Nacemos sin vendas en los ojos
y los maestros nos los tapan
así nos preparan
para que alcancemos la Gran Visión
¡Qué pena, nacer tan rico y morir tan pobre!

Las convicciones son prisiones
las dudas son las alas del sabio

La riqueza hace envidiosos a los hombres
y les enseña la venganza

Sólo en aguas transparentes
vemos lo más profundo

Si pensamos en algo
¡existe!
deja de ser nada

Aunque no seas el mejor (la mejor)
sé claro (clara) y espontáneo (espontánea)
más importante que ser culto
es ser sabio o sabia

La ilustración de este poema es obra del pintor cántabro afincado en Nueva York Eduardo Anievas. Para ver su trabajo cliquear en este enlace Estudio N.Y.

Blog del autor Nilo Homérico