Chile

Yo miento, tú robas, él mata

Yo miento, tú robas, él mata, nosotros perdemos la confianza, vosotros aprovecháis la confusión, ellos sin mover un dedo ganan, sentados en algún comodísimo sillón de cuero con una vista magnífica a una cancha de Golf al lado del mar, pierna arriba tomando un trago en algún Paraíso Fiscal.

Esa conjugación es la que hemos hecho los pueblos de Sudamérica y así estamos, cada uno con su triste y patética historia, echándole la culpa a alguien por nuestra propia estupidez.

Chile, con serios problemas de autoconocimiento, enseñaba en sus colegios míticas batallas, héroes mitológicos y virtudes republicanas, que es una forma un poco infantil de mirar la realidad y que seguramente sirvió en su tiempo.

País pobre de aspiraciones pobres. Si hasta los ricos e ilustrados aspiraban a ser mercaderes y vender en el exterior las rocas llenas de mineral, el guano, los peces, los árboles, el Agua, el Litio y ahora el Sol y el Viento, para después ir a París a pasarlo bien.

Y no han cambiado nada, excepto por el Vino que es muy bueno y tiene su trabajo.

Ninguno pasó por la bajeza de instalar una industria, cosa reservada a esos inmigrantes que llegaron desde la mitad del siglo 19 y que eran mirados con mucho desprecio por nuestra elite extractivista y mercachifle.

Pocos se dedicaron a la ciencia y a la invención tecnológica.

Pocos leían algo más que El Mercurio o El Siglo los Domingos.

Y con el tiempo todos se convirtieron en extractivistas con vocación de mercachifles, haciendo de Chile una gran Feria Libre de Arica a Magallanes.

Todos terminaron encandilados por los ingleses, por los franceses o alemanes o rusos, todos vikingos reciclados, y admiraban sus guerras, conquistas y saqueos, e ideologías creadas expresamente en Inglaterra para que el Imperio Británico se enriqueciera o para ser exportadas en otros países, como el Marxismo.

Pero por último los ingleses siempre han sabido que han sido ladrones y saqueadores, en cambio estas elites pertenecen a las sectas más estrictas de la Religión Católica, creyendo que se van a comprar el cielo con cinco Avemarías y un Padrenuestro, no se autocalifican de estafadores morales.

Y con el auge de USA como Imperio con mentalidad imperial, cayeron en coma ante las Universidades los títulos de Magister y doctorados, donde aprendieron los trucos para hacer contabilidades creativas y altas finanzas con empresas de papel.

Otro hecho increíble es como la élite, ya sea de antigua ralea o un poco más joven, pasó por una cantidad de colegios religiosos y no aprendió lo más básico de la moral judeo cristiana:

“Trata al prójimo como te gustaría que te trataran a ti, que es la redacción práctica de Ama al Prójimo como a ti mismo” y que es, con los 10 Mandamientos la base del Cristianismo.

No mentir, no robar, no matar , que parece tan simple, es la base de la confianza en las sociedades humanas y es algo que parece que no tenemos introyectado en nuestro corazón por estos barrios.

Como que eso de la Moral pasó de moda, y solo la mencionan las viejitas nostálgicas después que sus hijos o nietos las han aliviado de sus ahorros para hacer alguna especulación de esas que suelen fallar.

Con el avenimiento de la información por Internet y por las Redes Sociales, las cuales no se han atrevido a censurar todavía, se van levantando piedras y detrás de cada una hay un escándalo. Y no importa que los empedrados sean de derecha o de izquierda, en la Dehesa o en San Miguel, en la Iglesia Catolica o en la Evangélica, en el Ejército o en Carabineros, en el Senado o en la Cámara de Diputados, en el SENAME, o en el Tribunal Constitucional.

La falta de confianza que ha generado esta evolución de nuestra sociedad, no se tapa con elecciones ni con Constituciones nuevas, si las personas no cambian.

Los Estados se rigen por la Constitución pero son operados por gobiernos hechos por personas.

Y estas personas para hacer su pega bien hecha, tienen que tener fuera de los conocimientos que lo hacen apto para el cargo, una estructura moral sólida. Porque la primera mentira parte por nombrar a amigotes sin preparación en cargos de Gobierno, y la segunda es que estos amigos no tienen moral ninguna.

El Gobierno del país como estructura funcional del Estado, no es una manivela que da acceso a un botín que hay que robar, torciendo las leyes para hacerlo legalmente.

La Constitución debiera contener algún parrafito que considerara Traición a la Patria el robo, el tráfico de influencias, la manipulación engañosa de las leyes, la negociación de Préstamos Internacionales o Licitaciones de Bienes Nacionales a extranjeros sin aprobación del Congreso y el nombramiento de cargos a dedo en el Poder Judicial o en Instituciones Fiscalizadoras.

Y si alguien mintió o robó, y menos si mató, no debería permitírsele estar en cargos públicos.

Difícil se ve la cosa.